viernes, 14 de julio de 2017

'WILSON'. Reinventando con criterio comercial



CRÍTICA DE CINE

'Wilson' (Craig Johnson. Estados Unidos, 2017. 94 minutos)

La radicalidad que suelen poseer las historias de Daniel Clowes ha sido limada al adaptar su novela gráfica a la gran pantalla. Es capaz de tomar el original y dulcificar instantes sin que por ello la historia deje de poseer la fuerza que ya tenía en la novela gráfica. Conviene matizar que este viaje ha debido tener mayor aceptación en el público americano que la que había tenido el cómic. Clowes es un creador tan inteligente como contundente a la hora de radiografiar ciertas situaciones. La adaptación que ha escrito ha matizado todo ese comienzo ligeramente deslavazado que poseía la historia para dotarlo de una unidad dramática más convencional. 

Al propio protagonista le transforma en una persona con muchísima más humanidad. Es un pobre hombre que asiste a lo que le sucede en la vida. Se echa de menos esa maldad y ciertos instantes en los que el humor negro que poseían sus palabras dotaba de una negrura única. La película se aleja de esa radicalidad, pero no de un modo extremo. Lo transforma en un humor más convencional y lima asperezas. Lo grotesco ocupa un segundo lugar, pero los actores realizan un trabajo sobresaliente. Con un extraordinario Woody Harrelson a la cabeza toda película funciona. El impacto y esa humanización del personaje tienen más calado en esa aventura por la que transita en busca de algo que no sabía que poseía. Se descubre como alguien que no conocía.  El reencuentro con su exmujer, personaje encarnado por la siempre deliciosa Laura Dern, posee más humor que dolor. Esta parte, aunque funciona, resta tensión del original. Lo mismo sucede con la hija. Estas licencias que se ha consentido el propio autor no dejan de ser una relectura de su obra. Borges lo hizo en múltiples ocasiones. 

‘Wilson’ es una película divertida y arriesgada, pero no tanto como el cómic. La dirección es simplemente correcta. La propia historia hubiese necesitado de una puesta en escena más arriesgada para que todo tuviese un calado mayor. Historia de perdedores en las que en ocasiones encuentran algo. Aunque no es nuevo ese positivismo final que imprime a sus historias últimamente, se añora cierta crueldad de un autor único.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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