viernes, 7 de julio de 2017

'EL MOTEL DEL VOYEUR'. Curiosidad en exceso alargada




CRÍTICA LITERARIA

'El motel del voyeur'
Autor: Gay Talese
Editorial: Alfaguara
Año: 2017
Páginas: 234


Leer a Talese siempre es grato. Su facilidad expositiva, originalidad y talento en la redacción dejan constancia de todas las puertas que abrió a cierto tipo de periodismo y la influencia que causó en muchos periodistas. No debemos olvidar, por citar solo a uno, a J.R. Moehringer. ‘El motel del voyeur’ no es ni por asomo uno de los grandes títulos del escritor estadounidense. La anécdota es apasionante, de eso no hay duda y más si se atiende a la cultura del mirón que cada vez se extiende sin freno gracias al avance de las tecnologías. El mirar lo prohibido siempre resulta estimulante y como tal, el tema comienza siendo interesante. ¿Da para un libro de 234 páginas? Talese puede escribir el número de hojas que desee que se leerá bien, otra cosa es que el propio tema soporte una extensión injustificada. 

Todo se inicia con unas dudas más que razonables del propio Talese por saber si la historia puede tener algún tipo de interés o no. Estas incógnitas se repiten a lo largo de la narración debido que en no pocas ocasiones, se cuestiona y mucho, al propio voyeur que le suministra la informaciñon por todas las imprecisiones y contradicciones que expone. Foos, que así se llama el mirón, relata dónde y cómo construyó sus lugares “especiales” para poder disfrutar de la intimidad ajena. Al llevar un diario del estudio que venía realizando sobre la sexualidad americana y los diferentes tipos de comportamiento en la soledad de la habitación ofrece a Talese gran parte del material del libro. Hubiese sido más adecuado que la autoría fuese conjunta. En diferentes capítulos, las intervenciones del periodista son demasiado escasas. No se ocultan detalles del tipo de relaciones, tamaños, orgasmos, eyaculaciones, pechos, masturbaciones y hasta un asesinato. ¿El lector debe creer todo lo que se le transmite? Difícil. También, el autor de ‘Los hijos’ describe la vida del mirón, pero esto tiene poca cabida en el planteamiento del libro. Es más un recurso para rellenar páginas que algo que la historia demande. Sus mujeres, su pasado como deportista, la guerra, su infidelidad, su perversión… 

‘El motel del voyeur’ podría tener validez como un reportaje de 30 páginas. Como libro dista de ser compacto por mucho que siempre resulte delicioso leer a una persona con el talento de Gay Talese.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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